LA FIEBRE

Main d'adulte verifiant la fièvre d'un enfant avec sa main

¿Cómo definir la fiebre ?

La fiebre corresponde a la subida de la temperatura corporal por encima de los 38°C, en ausencia de actividad física intensa. Es un síntoma extremadamente frecuente, en concreto en los niños y acompaña numerosas enfermedades infecciosas.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

La fiebre es en la mayoría de los casos una reacción normal relacionada con una infección. Es entonces temporal y “banal”. Puede estar asociada a otros síntomas. En los lactantes, no es raro ver fiebres aisladas, que no son más que el indicio aparente de infecciones urinarias u otitis, por ejemplo. Numerosas enfermedades infecciosas conllevan fiebre, como:
La gripe.
Enfermedades ORL (rinitis y rinofaringitis, otitis media aguda, angina, sinusitis, laringitis)
• Las enfermedades broncopulmonares
• Las infecciones urinarias
• Las gastroenteritis
Otras muchas infecciones pueden verse acompañadas de fiebre. No es útil consultar a un médico a la mínima subida de temperatura, a menos que presente señales adicionales preocupantes como la hipotonía, dificultades respiratorias…

En algunos casos la fiebre puede ser el primer síntoma de una enfermedad infecciosa grave como:
• La meningitis, la encefalitis
• La pielonefritis (infección de los riñones)
• La septicemia
• El abceso profundo
A la más mínima duda (profundo malestar, dolores intensos, hipotonía, somnolencia…), se tiene que consultar.
A la vuelta de un viaje tropical, la aparición de la fiebre debe también llevarnos a consultar: puede indicar la presencia de una infección grave e inusual que requiere una rápida atención.

En algunos casos la fiebre puede prolongarse sin causa aparente (más de dos semanas): en la mitad de los casos, se trata de una infección, crónica o persistente. No se debe dejar que continúe una fiebre aislada y persistente.

¿Cuáles son las consecuencias?

La fiebre en sí misma no es peligrosa, tanto en cuanto no sobrepase los 41° C. Aunque sea a menudo motivo de preocupación para los padres, tampoco es sinónimo de gravedad. Algunas enfermedades benignas conllevan un aumento importante de la temperatura corporal, mientras que otras infecciones más graves está asociadas a fiebres muy bajas.

Hay que saber que cuando la fiebre es alta, de un 2 a un 5% de los niños de manos de 5 años presentan “convulsiones febriles”, impresionantes para los padres pero sin gravedad. Estas convulsiones son concretamente frecuentes entre los 18 y los 24 meses.

Cuando la fiebre llega o sobrepasa los 40°C, es urgente bajarla. Las complicaciones son raras pero una temperatura semejante puede causar lesiones irreversibles en los órganos. Es aconsejable llamar a emergencias.

En cualquier caso, es importante seguir regularmente la fiebre del niño.

Fuente: Passeportsante.net